Cuando el plan “B” se transforma en el plan “A” (y viceversa)

Ya todos asumimos la nueva realidad. Esa verdad que confirma y reconfirma que la pandemia nos atravesó a todos, trayendo consigo cambios significativos que vinieron para quedarse.

Lo más impactante sea, tal vez, observar por la mañana cómo lo pequeños niños de jardín caminan agarrados de las manos de sus progenitores (en el mejor de los casos), con los tapabocas en el rostro, cuidando de no tocar nada “de la calle” y aplicándose alcohol en gel sin ton ni son.

Esa imagen da por sentado que incluso individuos que aún les queda por internalizar bastantes normas del mundo adulto, han incorporado una secuencia de prácticas en las que –muchas veces- se vuelven ellos mismos “maestros” de ese idéntico “mundo adulto” y “reprochan” con su rigurosidad espontánea tan característica, el estricto cumplimiento de las mismas.

Profundizando en los protocolos escolares, en donde las “burbujas” pueden ser aisladas de un momento a otro (junto a todo el plantel docente que estuvo en contacto con la misma), en donde suena el teléfono en la secretaría y nadie sabe a quién le tocará retirarse de la institución (sin previo aviso ni telegrama de “despido”), podremos visualizar más claramente esta nueva realidad: la del reinventarse a cada instante.

Como seres humanos que somos, buscamos lo conocido, lo seguro, lo que nos permita ser previsivos y nada espontáneos. Pero la realidad nos está enseñando otra cosa. Nos está diciendo que debemos estar más abiertos a los emergentes. Sean cuales sean. De un momento a otro.

A fin de cuentas, pensar la vida de manera dual, facilitará una mejor capacidad adaptativa frente a los sucesos que la cotidianeidad nos presente. No solamente en estos meses ni en estas épocas, sino se transformará en un aprendizaje significativo, duradero y puramente transcendental.

Al igual que en la educación física, muchas de las actitudes positivas se ganan/modifican mediante la práctica y una ejercitación sostenida en el tiempo. Hoy por hoy tenemos una gran oportunidad para reaprender y resurgir (o al menos intentarlo).

Plan a plan b

Cuando todo esto quede atrás y las palabras “barbijo”, “alcohol”, “distanciamiento”, “tapabocas” y “protocolo” queden allá en el tiempo, estaremos más entrenados para contemplar más el “plan B” en todo lo que emprendamos. Incluso cuando este mismo falle y debamos regresar al “plan A”.

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Alan Owsiany

Alan Owsiany es Consultor Psicológico (Counselor). Desarrolla su actividad profesional en distintas instituciones educativas, como así también, en consultorio privado. Escribe artículos sobre psicología y educación para diferentes medios gráficos y digitales.

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