El arma nuclear del 2020: la flexibilidad

“Soy como el junco, se dobla pero no se rompe”.  

No encontré un proverbio tan exacto para resumir en tan pocos caracteres lo que este año exigió de nosotros. El home office, la constante convivencia, la adaptación a las nuevas tecnologías, las tareas de los chicos (¡y qué hacer con ellos!), fueron tan sólo unos pocos ejemplos de lo complejo y amplio que resultó ser este 2020.

Sin dudas, las personas más estructuradas y constituidas, sufrieron más las consecuencias. El mero hecho de no saber cuál era el horizonte, hasta cuándo duraría el encierro o qué políticas prácticas se pondrían en marcha para socorrer a la sociedad, no fueron factores fáciles de digerir.

Hay una realidad: resurgir en plena crisis, no es sencillo para todas las personas. E incluso para aquellas que sí lo es, la teoría, el ponerlo en palabras o intentar sentirlo, es muy diferente que arremangarse y llevarlo a la práctica.

El valor agregado de este año fue una crisis desconocida para las personas que vivimos en este siglo. Por lo tanto, no era cuestión de contemplar la historia reciente investigando posibles soluciones, ni tampoco esperar la ayuda humanitaria de algún otro país generoso: la pandemia nos afectó a todos y de manera simultánea.

Vivimos intentando evadir los cambios. Esfuerzo vano, ya que de alguna manera u otra, los cambios aparecen… ¡y en el momento menos esperado!

Me arriesgaría a decir que aquellas personas que no cuentan con predisposición hacia la flexibilidad, al cambio, terminarán fracasando. Y con “fracaso” no me refiero a que sus empleos no prosperen o no posean un ingreso económico abultado (aunque también podría suceder). Por “fracaso” entiendo vivir realmente la vida como debe ser vivida, que no todo sea “mala sangre”, ni se observe todo “negro”, con anteojos de sol pero bajo tormentas eléctricas y granizo.

Esta pandemia no puede marcharse así como vino. No lo podemos permitir. Si no nos dejó un aprendizaje, sea cual sea, no habrá tenido razón de ser. Pero si podemos capitalizarla con algún mensaje trascendental de aplicación práctica, al menos nos consolaremos por esta “pérdida”. Tal como se suele hacer en los procesos del duelo, “resignificar la pérdida”, es momento que podamos hacer lo mismo con todas aquellas que se suscitaron en estos meses.

Después de todo, la capacidad adaptativa, aquella que se emplea en los momentos de cambios o incertidumbre, no funciona automáticamente al accionar un botón, ni una palanca, ni tampoco al repasar algún que otro tip: es una filosofía de vida, que se aplica en todos los campos: en la vida personal, en la familia, con los amigos y en la empresa. No es una vestimenta que se viste y se quita, ni que uno puede decidir cuándo aplicarla y cuándo no.

Mientras Corea del Norte amenaza con su bomba nuclear y compite con otras naciones por demostrar su poderío, nosotros tenemos un arma mucho más poderosa: la flexibilidad. Sin dudas la cualidad estrella de estos tiempos, que tomará mucha mayor relevancia a partir de ahora. ¡Manos a la obra!

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Alan Owsiany

Alan Owsiany es Consultor Psicológico (Counselor). Desarrolla su actividad profesional en distintas instituciones educativas, como así también, en consultorio privado. Escribe artículos sobre psicología y educación para diferentes medios gráficos y digitales.

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