¿Vos me estás diciendo que hay empresas que todavía cuestionan el trabajo remoto?

Léase el título con ese tono “fantinezco” de entre sorpresa e indignación. Pero si, pese a que hace casi un año muchas de las vidas laborales cambiaron rotundamente a causa de la todavía instalada pandemia, hay quienes hasta con resultados favorables a la vista, siguen cuestionando el trabajo remoto.

Objetos sacados desde una toma áerea

No te digo que migremos todo el trabajo al hogar, porque está claro que aún hay muchísimas industrias y puestos que requieren de la presencialidad. Aunque, no omitamos que muchas de esas industrias o puestos aún requieren de presencialidad por no haberse planteado o permitido avanzar con algunas cuestiones tecnológicas.
También sucede mucho que hay quienes no tienen las condiciones adecuadas en su hogar para desarrollar sus tareas laborales. Mala conexión a internet, falta de espacio, cuidado de familiares, son algunas de estas trabas y dado que en contexto es extraordinario no todas las empresas han podido subsanar estos inconvenientes. Que debiera subsanarse con la Ley de Teletrabajo, ya que las empresas debieran proveer todo lo necesario para trabajar. Que a su vez es cuestionada pues no todas las empresas van a poder cumplir estas condiciones. Y entramos en el loop de los problemas.

Pero más allá de eso, adentrémonos en algunos casos para tener un panorama más claro acerca de lo que pienso.

  •  En una importante empresa de seguridad privada, está claro que los vigiladores trabajan de manera presencial… ¿Qué? ¿Cómo que hay edificios y consorcios en donde los empleados de seguridad trabajan en varios edificios a la vez, de manera remota? Bueno omitamos esto, supongamos que por ejemplo en un supermercado, un banco, en transportes públicos, se requiere de vigiladores presenciales. Esos vigiladores firman manualmente planillas de papel con sus horarios de entrada y de salida, las cuales luego pasan a manos del supervisor, que valida esa información, y seguidamente pasan a manos de administración para poder facturar por los servicios, liquidar los sueldos, etc.
    La administración, que bien podría trabajar de manera remota, tiene que trabajar desde las oficinas de la empresa, puesto que deben manipular dichas planillas, y al usarlas en distintos sectores necesitan que todos ellos puedan tener acceso. Durante los comienzos de la cuarentena trabajaron desde sus casas, pero algo les resultaba incómodo, claro, no tenían la información básica para trabajar y por eso tenían que ir a la oficina a buscarla.
    Al charlar con algunos de sus empleados sobre la modalidad de trabajo, estaban de acuerdo en que la presencialidad era lo mejor, pues de lo contrario no podían acceder a las planillas.

    Mi duda es, ¿la complicación está en la modalidad presencial o remota? ¿o en cambio está en la falta de adaptación a los avances tecnológicos? Porque bien podría reemplazarse por alguna aplicación en un celular o tablet, o con una planilla que se complete digitalmente, a la cual cada área pueda acceder en cualquier momento e incluso en simultáneo, o hasta mandando fotos de las planillas de papel.
    Y de ser así, ¿quiénes son los que no fomentan o se oponen a estos avances? La empresa no existe por si sola como una entidad separada de las personas que la componen. Por lo cual debiéramos partir de allí para entender cómo es la cultura en esa organización. En general, las mayores limitaciones de una empresa están en sus mandos mas altos, pues son a su vez quienes tienen la mayor potestad para organizar cambios.
  • Veamos un caso a mi criterio más extremo y les diría hasta trágico. En una importante Universidad privada de Argentina, hace algunos años comenzaron un profundo cambio de transformación educativa. En la actualidad ofrecen una gran cantidad de carreras y cursos 100% a distancia, y para eso tuvieron que implementar plataformas nuevas, capacitar a sus profesores y crear todo un departamento de educación a distancia. Paradójicamente, previo a la cuarentena allí no existía el trabajo remoto, basados en la premisa de que la gente baja el rendimiento al trabajar desde sus casas, pues no tienen supervisión directa en persona (como si el jefe se parara atrás del escritorio de cada persona a ver qué hace, o tuviera una torre de vigilancia cual panóptico ¿no?). Aun teniendo tableros de control, planillas donde se registran los avances en las tareas y objetivos, y llegando en tiempo y forma con las fechas límite, eso no pareció suficiente, la cultura de la organización siguió siendo que “desde las casas no trabajan”

La cuarentena como saben obligó a este tipo de organizaciones a adaptarse y ya que las universidades no están dando clases presenciales, todos sus empleados siguen trabajando desde casa. El cierre del 2020 fue muy positivo según dijeron las autoridades, batieron records en cantidad de material educativo creado, cantidad de cursos, de materias, etc. Entonces, una se preguntaría ¿cómo es que luego de todo un año trabajando de esta forma, habiendo sido reconocidos por los esfuerzos realizados y por los objetivos no solo cumplidos sino también superados, las autoridades siguen tan molestas con el trabajo remoto? Es parte de la cultura de la empresa, y lleva años cambiar estas cuestiones.

Mujer fatigada

Es cierto que la gente puede comportarse distinto en la casa que en la oficina, pero eso no necesariamente implica un cambio negativo ni una baja en el rendimiento. Como mencionaba en el ejemplo anterior, hay empresas que reconocieron sus objetivos cumplidos, sus aumentos en los servicios brindados, en la cantidad de clientes, etc.

Yendo a la visión de las y los trabajadores, en una breve encuesta que realicé a personas que trabajan en distintas empresas, consulté cuáles eran los pequeños detalles que valoraban del trabajo remoto, y algunas de las respuestas fueron:

  • Se disfruta más con los hijos, aunque a veces también se complica más”. Hay quienes me han contado que gracias a estar trabajando desde la casa han podido ver los primeros pasos o escuchar las primeras palabras de sus hijos, algo impensado en tiempos de oficina. Asimismo, implica brindarles 24/7 de atención y eso es complejo.
  • “No tener que bancarme a compañeros de trabajo que justamente no me banco”. El clima laboral y en cada equipo es todo un tema de por si. No podemos elegir con quienes trabajamos, y para peor, hay empresas y líderes que fomentan climas de competencia poco sana, de hostilidad. Con el trabajo remoto esas situaciones se ven limitadas, pues solo me tengo que vincular con mis compañeros por cuestiones laborales, sin el contacto durante toda la jornada laboral. Y desde ya, con aquellas personas que me interese tener un vínculo de amistad o de mayor camaradería, lo podré tener.
  • “El silencio y la libertad para escuchar la música que quiera”. No podemos omitir que hay quienes se concentran mejor en silencio, o con tal o cual música. Que hay música que nos relaja, que nos motiva, etc, y eso es súper personal. No funciona igual para todas las personas. Ya sé, estas pensando que te pones unos auriculares y listo… pero no siempre se puede. Hay oficinas que tienen música funcional. Hay puestos de atención al cliente o al público en donde no podes estar con auriculares.
  • “Ir al baño de casa”. Esto parece una pavada, pero qué importante son las instalaciones del lugar donde trabajamos! No siempre son confortables, no siempre están limpias. Y no te hablo a nivel oficinas de Google, con videojuegos, pool, metegol. A veces hay pocos baños o una pequeña cocina para muchísima gente. O hay un baño por piso, compartido con distintas oficinas y empresas. Lo mismo aplica para regular el aire acondicionado, ventilación y calefacción. ¿no es acaso una típica pelea de oficina? Que el aire está muy fuerte, que ponete un abrigo, que hace mucho calor…
  • “Trabajar con ropa cómoda”. Este fue uno de los ítems más valorados. Me parece realmente ridículo tener que tener tal o cual vestimenta según lo que la empresa requiera. Si es un uniforme, ok lo entiendo, es parte de la identidad de la empresa y te dan la ropa de trabajo. Pero ¿tener que ir con una camisa, traje y pantalón largo con 40° en pleno enero? ¿a quién se le ocurre tal crueldad?
  • “Poder cortar para almorzar en familia, y con un plato! Nada de tupper o bandeja”. Poder tomarse el tiempo para almorzar, relajarse ese ratito, comer con calma, es tan importante y tan poco realizable muchas veces. En casa sin dudas se aprovecha más e incluso se puede planificar mejor el almuerzo, comer mas sano y evitar el “comprarte cualquier cosa para salir del paso”. De todas formas, esto sin dudas habla de los malos hábitos que manejamos diariamente y es para reflexionar.
  • “Estar con mi gato todo el día”. Esta fue una de las respuestas mas reiteradas y adhiero totalmente. Personalmente me ha pasado muchas veces de estar en la oficina anhelando tener a mi gato allí. Hay empresas que implementan una cultura pet friendly y permiten ir a la oficina con gatos, perros, y otros animales convivientes.

Nadie elige un trabajo solamente por un factor. Pero en la suma del compañerismo y el tipo de liderazgo, la cultura de la organización, las posibilidades de desarrollo y crecimiento, la forma en que valoran a sus empleados,  etc, se da un clima laboral que puede ser más favorecedor o más entorpecedor para la estabilidad laboral, el índice de rotación, el rendimiento de quienes allí trabajan, y sin dudas, estas cuestiones nos favorecen a todas las partes, tanto a la empresa como a quienes la componen. Hagamos de nuestros lugares de trabajo, lugares que querramos habitar.

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Denise Rostkier

Soy Lic. en Psicología graduada de la Universidad Maimónides y Grafóloga del Instituto Superior Emerson.
Mi experiencia profesional se compone de diversas áreas ya que me desempeño como reclutadora IT, analista de RRHH, docente universitaria, y además en orientación vocacional y psicología clínica.
Tengo un espíritu curioso, me gusta investigar y conocer diferentes opiniones. Amo las películas basadas en historias reales y las charlas mate de por medio.

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